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La gran mayoría de los analistas económicos coinciden en que una crisis económica mundial es inminente.
Desde hace varios meses los bancos centrales del mundo han venido aumentando las tasas de interés como herramienta para controlar la inflación. Dicha inflación se ha originado por varios factores, entre los que se destacan las políticas expansivas de los Estados para contrarrestar los efectos económicos ocasionados por la COVID19 y la crisis energética, alimentaria y de abastecimiento de materias primas para la industria en general, producto de la guerra ruso-ucraniana.
En Colombia, particularmente, la tasa de interés de referencia viene en aumento sostenido desde septiembre de 2021, pasando de 1,75% a 12%, niveles que no se veían desde finales del siglo XX y como respuesta a la crisis de 1998. Por su parte, los niveles de inflación alcanzaron en diciembre de 2022 el 13,12% el dato más alto registrado en los últimos 20 años, como respuesta a diversos factores externos e internos.
Tasa de Interés de Referencia - Banco de la República

Fuente: Banco de la República
Antes de entrar en pánico, me parece prudente entender lo que es una recesión y lo que es una crisis.

Según economipedia.com una recesión “(…) es un decrecimiento de la actividad económica durante un periodo de tiempo.” Típicamente este período de tiempo se mide en dos trimestres consecutivos. También es importante enfatizar en que decrecimiento es diferente de contracción, porque el primero se trata de un crecimiento negativo, mientras que el segundo se refiere a una reducción. Entonces, una recesión sucede cuando el PIB de un país decrece en dos trimestres consecutivos, ocasionando menores niveles de consumo e inversión, y un incremento en el desempleo. Así las cosas, a pesar de lo complicado que puedan parecer los indicadores económicos, en este momento es claro que no estamos en una recesión. Pero desde luego, es algo que podría suceder.
Ahora bien, de acuerdo con la Real Academia Española (RAE), la palabra crisis tiene varias connotaciones, y aunque la mayoría de estas son negativas, tienen en común que están asociadas a cambios e incertidumbre:

Sin embargo, es curioso. Porque en diversos escenarios la palabra crisis ha sido asociada a la palabra oportunidad, casi como sinónimos. Quizá lo anterior se refiere a que es preciso aprender a encontrar las oportunidades en tiempos difíciles. De hecho, alguna vez leí por ahí, que en japonés “Kiki” (crisis) se escribe con dos ideogramas diferentes: el primero significa peligro y el segundo, oportunidad.
Como no sé japonés y en aras de escribir este artículo, hice mi propia búsqueda utilizando el traductor de Google; y aunque, en efecto, kiki significa crisis y su primer ideograma se traduce como peligro, el segundo en cambio, se traduce como máquina:

Aunque traducir del japonés el segundo ideograma que conforma la palabra crisis como “oportunidad” parece ser un error, al hacerlo se introduce una modificación importante en la connotación de toda la palabra, volviéndola positiva, que es algo que en momentos difíciles nos cuesta: ver el lado bueno en las situaciones que no lo son tanto, y transformarnos para poder transformarlas.

En el ámbito organizacional y empíricamente, tiene sentido asociar crisis con oportunidad: han sido numerosas las empresas exitosas que han surgido o han tenido un desarrollo importante en diferentes contextos y en tiempos de crisis. Procter and Gamble, Hewlett-Packard, Fedex, Fender, Airbnb, General Motors, entre otras tantas, nacieron y se desarrollaron en momentos de contracción económica, y de alguna manera, no sólo se mantuvieron, sino que lograron expandirse. Lastimosamente otras tantas no sobrevivieron. La pregunta inmediata que surge es ¿cómo lo hicieron?
Una respuesta sencilla y válida para casi todos los casos de éxito, apunta a empresarios que lograron encontrar una forma ingeniosa y eficiente de resolver una necesidad dentro de una comunidad. Ingenio y eficiencia parecen ser dos palabras clave, y de hecho, en tiempos de crisis cobran mayor importancia, porque es en esos momentos en que es preciso agudizar el ingenio, innovar, adaptarse, reinventarse y ser resiliente, optimizando costos en busca de mayores eficiencias. Todo lo anterior se logra a través de la preparación.
Si bien es cierto que los indicadores macroeconómicos a nivel mundial y local reflejan un entorno desafiante, también es cierto que las empresas pueden y deben tomar medidas y prepararse para lo que pueda suceder. Esto significa detenerse un poco y repensarse, adaptando el plan de negocios de la compañía o generando uno nuevo, para buscar oportunidades en aras de incrementar las fuentes de ingresos, buscando eficiencias y optimizando los gastos.
¿Pueden verse afectadas las familias en las crisis económicas?
La respuesta a esta pregunta es sí. El incremento en los precios de la canasta básica, desde luego, afecta la liquidez en los hogares, impactando el consumo en los mismos y generando presiones adicionales en la economía. Por lo anterior, es crucial prestar especial atención a nuestras finanzas, con el fin no sólo de sobrellevar los periodos de crisis, sino también y por qué no, de buscar oportunidades de crecimiento.
Y es que, aunque en ocasiones el tema de las finanzas personales pueda llegar a abrumarnos, no hace falta ser un gran matemático ni banquero, para tener unas finanzas sanas, aunque sí se requiere un poco de sentido común y mucha organización.

Poner en orden las finanzas personales debe ser una elección consciente, porque implica grandes cambios en todos los niveles. Y si la decisión se toma como parte de la preparación para una eventual crisis económica, probablemente los cambios sean un poco más agudos. Aunque este tema es bastante robusto y quizá requiera que lo profundice en un próximo artículo, mencionaré lo que, en mi opinión, puede ser un mapa de navegación para organizar las propias finanzas.
En primer lugar, es importante dibujar el estado del arte, para determinar la línea base y poder entender el punto de partida financiero; es decir, saber en dónde estamos arrancando y a dónde queremos llegar. Porque no se puede mejorar algo que no se conoce.
En segunda instancia, se requiere tener la disciplina de registrar todos los gastos que se tienen, para diferenciar los que son necesarios de los accesorios, y entender su naturaleza.
Un tercer aspecto a considerar, es que es preciso hacer un presupuesto: reconocer los ingresos y los egresos de dinero, separar los fijos de los variables, y sobre todo, encontrar la forma de optimizarlos. ¿Dónde puedo encontrar eficiencias? ¿Cómo puedo disminuir gastos? ¿Qué puedo recortar? Responder las preguntas anteriores es básico, en aras de contar con recursos adicionales, que serán empleados en primera instancia, para abarcar el siguiente punto.

Un punto importante en el momento de hacer el presupuesto, es enfocarse en disminuir el endeudamiento, pero particularmente el endeudamiento improductivo. Esto último implica conocer al detalle los costos y el valor del servicio de la deuda de cada una de las obligaciones, para poder planificar la mejor forma para disminuirlas y definir el horizonte de tiempo en el que esto será posible.
l siguiente paso tiene que ver con constituir un fondo de emergencia. Este paso, al igual que los anteriores, es de vital importancia, porque serán estos recursos los que se utilicen, en primera instancia, ante un evento inesperado. El monto de dicho fondo dependerá del valor mensual de los gastos familiares vitales. Algunos gurús de las finanzas personales hablan de 3 a 6 meses; pero en mi opinión, esto depende no sólo de la actividad económica personal, su estado civil, las fuentes de ingreso adicionales en casa, etc. En definitiva, no es lo mismo ser empleado, casado, única fuente de recursos del hogar con un ingreso fijo, a ser emprendedor soltero.
Por último, es importante considerar aspectos como el ahorro y la inversión. En épocas de crisis es posible encontrar oportunidades de inversión atractivas, porque salir de las crisis se convierte en un objetivo común, en el que las personas, las empresas y los gobiernos trabajan conjuntamente y que puede redundar en rendimientos considerables y en el crecimiento del patrimonio personal. Por supuesto, invertir sí requiere un estudio juicioso sobre los aspectos fundamentales de cada una de las opciones, para que la toma de decisiones se haga en forma consciente y responsable.
Básicamente, se trata de siempre tener un mapa de navegación, un plan. Que nos permita sortear las dificultades que los momentos difíciles traigan consigo, que no deje que ante las dificultades nos paralicemos, y que nos de la calma necesaria para poder ver la parte positiva y aprovechar las oportunidades que se esconden tras las crisis.
Finalmente, me parece importante aclarar que las crisis no son sólo de tipo económico: las de otro tipo también pueden ser disparadoras de grandes oportunidades. Los invito a conocer la historia de Tostaditos Susanita, una compañía colombiana que surgió en medio de la crisis personal de Susana Posada, una mujer inspiradora, que pasó de ser una ama de casa a una empresaria exitosa, en una empresa que hoy es un referente nacional, no solo por su crecimiento sino por la calidad de sus productos.
